sábado, 23 de abril de 2011

busquemos en la paz
algo más que un olvido
lo malo junto a lo bueno
siempre debe marchar,
no pensemos encontrar
con la paz, sociego


la paz viene sola
la paz está en los silencios
y con la muerte se va,
la soledad es un capricho,
la paz está en la soledad
pero la soledad tiene rcuerdos
y en los recuerdos, la paz se va

miércoles, 20 de abril de 2011

me piden que me ría
aún sabiendo que no puedo,
es que no se dan cuenta
que fueron ustedes quienes
cortaron esa flor
antes de que floreciera
o es que acaso creen
que el engaño trás la máscara
es mejor que la dulcura del amor?
quisiera saber si no escuchaban
a ese ser que en sus labios
se dibujaba la palabra ayuda,
expresada a gritos
que triste y desesperada
se sintió la rosa en el infierno,
que mal está el pájaro
acostumbrado a vivir libre como nació
para que luego ustedes lo enjaulen...
perdónemen, quisiera complacerlos
pero no puedo,
descubran al amor por favor
es la felicidad hecha ser
abre la puerta
tu corazón también lo necesita...

domingo, 3 de abril de 2011

recuerdas al ombú
aquél gigante dormido
por el frío del invierno
con sus ramas caídas
al camino polvoriento


recuerdas la ternura
con que cobijó tu cuerpo,
tu cuerpo de mariposa
frágil juguete inquieto
y que aún hoy
es todavía presente
aunque sus ramas no tienen
las hojas de primavera
de un verde de terciopelo
de la mar, un todo
introvertido de angustia
emerge incansable,
con escrúlos sinceros
arrogantes de erotismos
y penalidades malvivientes
y sin efecto parcial
en busca de una nada, va
mis manos vibran y quieren
mi pelo cual lluvia, llueve
mi boca desea y suspira
mis ojos se desaniman


mi cuerpo se desespera
mi llanto surge y espera
mis dedos buscan y piden
mi alma ruega que olvide


mi yo estaba enloquecido
mi mente está oscura y fría
pero mi serena vida
no apaga el fuego
de mi alma herida 
en el cielo de tus ojos
suspendida el alba se encuentra
como una estrella en su esplendor
consagrando su imagen solitaria...
no es más que una simple luz
mostrando el fulgor de tu alma
en donde mi humilde ser
te hace una ofrenda:
mi amor
de la rosa,
el melancólico perfume
se desvanece
en la furtiva atardecer;
la brisa de la noche
con suave ondulación
juega en un  eterno vaivén
meciendo el aroma
hasta la verdosa colina
como cálidos sueños de duendes
sueño en la velada
entre los pliegues de la sombra
de lo eterno y lo distante
de la pena y de lo amargo...
pero de las penumbras
de mi humilde corazón
no puedo quitar la imagen
de lo que fué nuestro amor